John Halloway, un contador de 42 años que reside de la Florida, ha sido diagnosticado con TOC. Todos los días, Halloway pasa por lo menos una hora verificando una y otra vez si la alarma de la casa está puesta y si cerró la puerta delantera. En el trabajo, John revisa los libros de sus clientes una y otra vez para corroborar que hizo sus cálculos bien. Últimamente se ha preocupado por la seguridad de su esposa y la llama al menos cada tres horas. Tiene miedo de que si no llama a verificar cómo ella está, le va a pasar algo. Esto le estaba afectando su relación y su trabajo y es por eso que buscó ayuda.
"En el trabajo estuve produciendo proyectos de calidad por pura determinación, lo cual era extremadamente agotador, este se debía al TOC. Constantemente vivía a la preventiva, esperando el próximo ataque de pensamientos obsesivos. A este punto para protegerme de la ansiedad, comencé a evitar la televisión, los periódicos y hasta las conversaciones que pudieran activar el TOC. He sido testigo que mi condición se ha fortalecido y ha flaqueado muchas veces, pero pareciera estar empeorándose, no podía encontrar algún alivio lo cual hizo que perdiera el trabajo, tuve que buscar ayuda" dijo Halloway. No es el único que ha tenido problemas en el trabajo por esta enfermedad. Halloway dice que siempre fue una persona ansiosa y perfeccionista, sobre todo en cuanto a sus propias acciones y conductas.
"El TOC me atacó por todas las áreas de mi vida", relata. "Primero empecé con la necesidad continua de lavarme las manos por miedo a las bacterias. Después seguí con la limpieza, y después con el orden: necesitaba que todos los objetos de mi escritorio estuvieran alineados de manera simétrica y exacta. Llegué hasta el extremo de ser el último en la oficina con la excusa de tener trabajo atrasado para poder ordenar todo de manera simétrica y que, por ejemplo, la línea de la calculadora me quedara exactamente paralela a la línea del monitor. Y así se me fueron agregando cosas. Los jefes asumían que era un incompetente porque no terminaba las cosas a tiempo, cuando en realidad lo hacía, pero tenía que limpiar y ordenar todo. Como me daba vergüenza inventaba esta mentira que me costó varias evaluaciones insatisfactorias. En el último tiempo antes del tratamiento se me había puesto que no debía pisar bordes. Entonces buscaba caminar siempre por el medio de las veredas, evitaba los umbrales y me cuidaba de no pisar las líneas de las baldosas o las rayas de la calle. Después comencé a repetir números mentalmente. Me proponía por ejemplo contar de tres en tres en todo el viaje de mi casa al trabajo y ponía atención para no equivocarme ni perderme, porque estaba seguro de que si lo hacía me iba a ir mal todo ese día. Es algo inexplicable lo que se llega a pensar, uno termina muy cansado y se siente incapacitado, porque el círculo de lo permitido se cierra cada vez más", relata Héctor Rodríguez, quien asiste a un grupo de ayuda localizado en Weston.
Según la Alianza Nacional de Enfermedades Mentales los criterios para el diagnóstico de trastorno obsesivo compulsivo tienen un patrón general. Usualmente están preocupados por el orden y el control mental e interpersonal a expensas de la flexibilidad, la espontaneidad y la eficiencia empieza al principio de la edad adulta y se da en diferentes contextos como lo indican varios síntomas. Según la Alianza hay siete características que se pueden buscar en un paciente para poder determinar si tiene este trastorno. Una de las siguientes es suficiente para necesitar tratamiento y esta obsesión puede comenzar de manera leve y aumentar a ser un problema seriamente grave.
Las siete características son: perfeccionismo que interfiere con la finalización de las tareas; dedicación excesiva al trabajo y a la productividad con exclusión de las actividades de ocio y las amistades; excesiva terquedad e inflexibilidad en temas de moral, ética o valores; incapacidad de tirar los objetos gastados e inútiles aún cuando no tienen un valor sentimental; cuando la persona es renuente a delegar tareas o trabajos en otros a no ser que éstos se sometan exactamente a su manera de hacer las cosas; adopta estilos varios para la persona y para los demás. Una cosa es sus expectativas usualmente no a la par con la de los otros a su alrededor; y usualmente muestran rigidez y obstinación.
"Las personas con el Trastorno Obsesivo Compulsivo intentan mantener la sensación de control, mediante una gran atención a las reglas, los detalles, los protocolos, las formalidades, hasta incluso la pérdida de vista del principal objetivo de la actividad. Son demasiado cuidadosos y muy propensos a las repeticiones, sobre todo para comprobar los posibles errores", explicó el Dr. Jack Drescher. El especialista estableció que los pacientes con TOC tienen ansias de perfeccionismo e intentar alcanzar altos niveles de rendimiento, llegando al malestar. "Esto puede llegar a que el sujeto centre su atención en tratar de llevar a cabo con absoluta perfección cualquier detalle y nunca se termine el proyecto que tenía en un principio" continuó diciendo. Mientras, muchos se preguntan si de verdad lo tienen, mientras que otros defienden que es parte de ser muy perfeccionista.
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